Pink Floïd

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Nos empeñamos en comer fresas en enero, caras y de invernadero, y ahora, cuando mejor están, ya nos hemos aburrido y compramos cerezas a 6 euros el kilo. Es hora de hacer una estupenda mermelada de fresas con menta, que le aporta un toque exótico y fresco, una mezcla entre un mojito y un san francisco.

Mermelada de fresas con menta.
Para un kilo y medio de fresas, utilizamos medio kilo de azúcar, el zumo de medio limón y su ralladura y un manojo de menta finamente cortado. Lo ponemos todo a fuego vivo en una olla y vamos desespumando hasta que tengamos un magma rojo y burbujeante como las profundidades del Etna. Metemos en tarros esterilizados (con el lavavajillas suficiente, pero incluyendo las tapas) y ya tenemos 750 gr. de estupenda mermelada casera para ir derrochando en estupendas tostadas de pan de camut, hasta que las cerezas bajen de precio. Ayer el kilo de fresas estaba a 2,30.

Soller o el sosiego.

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Hay veces que llegas a un lugar y sientes que estas en tu sitio. Que podrías quedarte en esa mesa jugando una partida de cartas o parchís y dejar pasar la tarde bajo los plátanos hasta que se mueva el aire y la gente vuelva a abrir los postigos verdes de las ventanas de esas casas que se mantiP1040177enen en penumbra. Hora de la siesta mediterránea, ese paréntesis en el que el tiempo va despacio a la espera de que llegue la brisa. Bajar luego a la cala, por el sendero de los pinos, dejando que penetre el fuerte olor a resina que ha dejado la tarde calurosa y luego quedarte en trance sobre una roca con el sonido de las olas que rompen y la algarabía suave, lejana, de los niños jugando en la playa. Sonidos de vacaciones. La banda sonora del verano (Septiembre de 2011).


CALDERETA DE BOGAVANTE: Cuenta Abraham García que la mejor caldereta de langosta se la habían dado en un pequeño restaurante mallorquín, cuyo nombre ha sido incapaz de descubrir, y que al pedirle la receta al dueño, este actuó como si le hubiesen mentado al mismísimo diablo. Quiso el destimo que años después un ayudante del espantado propietario, hiciera unas prácticas en Viridiana, desvelándole entonces el secreto de semejante caldereta. Introducir desde el principio una piel de naranja seca y al final incorporar una generosa cucharada de sobrasada, aportándole untuosidad, grasa y sabor a este genial guisote balear. Nosotros, que no somos ricos, usamos humildes bogavantes canadienses, que para este plato son bastante resultones. Tras elaborar el consabido sofrito de ajo, cebolla, puerro y tomate. Incorporamos en él una prudente cantidad de patatas ‘rotas’, que no cortadas. y seguimos removiendo a fuego reducido hasta que las patatas comiencen a ablandarse. Añadimos ahora  un chorrito de vino blanco seco y cuando se reduce, caldo de pescado, unas hebras de azafrán tostado y una generosa cucharada de sobrasada. Veinte minutos después le añadímos el bogavante en grandes trozos y los corales que llenaban sus cabezas. Tras unos minutos de reposo el resultado es estupendo.

Séptima temporada.

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Esta es la séptima temporada de cerezas caseras. Unos pocos puñados que ya están madurando en las ramas de mi terraza. Floreció en abril y tuvimos la suerte de que no sopló el nefasto viento de poniente que arrasa con todo. Ahora a esperar a que estén en su punto para recogerlas una a una.

GUISADITO MEDITE2015-05-18 20.47.53RRANEO DE ATUN Y EMPERADOR.

Preparamos un sofrito con bastante tomate, pimiento y un poco de guindilla. Podemos utilizar el tomate en conserva con pimiento del piquillo si queremos ir más rápido. Marcamos en la plancha, vuelta y vuelta, las cortadas de pescado, sin que lleguen a hacerse por el centro y lo incorporamos en trozos menudos dentro del sofrito. Calentamos un poco y a comer en seguida, pues el atún se seca muy deprisa. Una cena rápida y sana.

Florencia tras la lluvia

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Octubre 2004. La lluvia había dispersado a los turistas y la ciudad nos esperaba nítida con las luces reflejándose en la piedra mojada de las calles solitarias, a esa hora en la que ya comenzaba la noche. Ni siquiera Stendhal tuvo un recibiendo semejante. DSCN1320

Tiramisu

Cogemos tres huevos y separamos las claras de las yemas. Batimos mucho las yemas (utilizando la batidora eléctrica) con 50 gr. de azúcar y una cucharadita de vainilla, hasta obtener una crema blanca y espumosa. Añadimos 300 gr. de mascarpone y continuamos batiendo hasta que se integre. Montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y la incorporamos a las yemas lentamente. En una fuente cubrimos el fondo con un poco de crema y ponemos tiras de brioche o de pandoro. Empapamos con unas cucharadas de café, ponemos la segunda capa igual y una tercera. Rematamos con crema. Dejamos refrescar 3 horas en el frigorífico y antes de servir espolvoreamos con chocolate en polvo o rallado (más suave con chocolate con leche).